'Ménage à trois' o el arte del tríoLas relaciones sexuales entre tres personas han sido inspiración para artistas y escritores desde la Antigüedad; dos libros examinan los casos a la luz de la historia.
'Ménage à trois' es una expresión francesa que define a tres personas que sostienen relaciones sexuales.
18:02José Juan de Ávila

Los tríos amorosos, los ménage à trois ¿pueden dar lugar a obras de arte, hazañas heroicas o movimientos literarios? Parece que sí. La reciente publicación de Tríos (Anagrama, 2017), un volumen de cuentos de escritores hispanoamericanos como Juan Villoro, Yuri Herrera, Andrés Barba o Alberto Barrera Tyska, junto con la retrospectiva completa de François Truffaut que en diciembre se proyectó en la Cineteca Nacional, recuerdan que el tres en las relaciones está más allá del morbo o del adulterio.

Si alguien sabía hacer un arte del trío, ese era Truffaut (o Triffaut). El tercero o tercera en discordia fue un elemento recurrente en su filmografía, con obras maestras como Jules et Jim (1962), en la que Oskar Werner y Henri Serre comparten como caballeros el amor y la cama con la inmortal Jeanne Moreau (el escritor francés Henry-Pierre Roché, aficionado a los ménage à trois, escribió Jules et Jim; quizás se inspiró en la relación que mantuvo con el pintor Marcel Duchamps y la ceramista Beatrice Wood).

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Tríos AnagramaO Les deux anglaises et le continent (Dos inglesas y el continente, 1971), culminación de la búsqueda estética del cineasta en el amor y sexo compartidos que exploró en cintas como La peau douce (La piel suave, 1964), La sirène du Mississipi (1969), Domicile conjugal (Domicilio conyugal, 1970), Le dernier métro (El último metro, 1980), La femme d'à côté (La mujer de al lado, 1981) e incluso con esa deliciosa comedia filosófica L'homme qui aimait les femmes (El hombre que amó a las mujeres, 1977).

Bernardo Bertolucci rindió homenaje a Truffaut y a toda su generación en su película Los soñadores (The Dreamers, 2003), en la que recrea más literal que metafóricamente las obsesiones de su maestro francés con la relación incestuosa y trilateral que protagonizan como hermanos la más bella Eva Green y Louis Garrel con el estadounidense Michael Pitt. Desnudos y escenas sexuales son de pura antología.

El trío de escritores estadounidenses Barbara Foster, Michael Foster y Letha Hadady publicaron hace un par de décadas Three in love (Triángulos amorosos. El ménage à trois de la antigüedad hasta nuestros días, Paidós, 1999), una investigación de homenaje a la relación que los tres sostenían y con la que hurgaron en la historia de las relaciones a tres bandas de grandes artistas, intelectuales y políticos.

Las vidas de Salvador Dalí, Paul Éluard, Pablo Picasso, Alberto Giacometti o Lord Byron se explican en el jocoso y jovial volumen, más allá de su arte, a partir de los ménage à trois que protagonizaron. Desde los tiempos bíblicos de Abraham, su esposa Sarah y su criada Agar hasta finales del siglo XX con el cineasta Woody Allen, Mia Farrow y la hija adoptiva de ambos, Soon-Yi Previn, la sexualidad que nos cuenta el trío de autores es la historia lubricada de una fantasía de especie: dos no es suficiente.

Tal vez por eso Alexandre Dumas padre escribió: "Las cadenas del matrimonio son tan pesadas que se necesitan dos personas para soportarlas, y a veces tres".

Uno de los casos más famosos del culto a este último tabú es el que formaron Henry Miller, su esposa June y Anaïs Nin, cuyos diarios son el testimonio de su relación. La película Henry & June (1990), de Philip Kaufman, con Fred Ward Uma Thurman y María de Medeiros, es apenas una aproximación erótica a ese affaire que legó obras tan intensas de la literatura del siglo XX, como Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio o Delta de Venus y Minotauro, amén de una legendaria correspondencia.

Kaufman, por cierto, también ha sido un cineasta de historias de tríos, como The Unbearable Lightness of Being (La insoportable levedad del ser, 1988), su adaptación de la novela homónima de Milan Kundera con Daniel Day Lewis, Juliette Binoche y Lena Olin, o Quils (Letras prohibidas. La leyenda del marqués de Sade), basada en el drama de Doug Wright, en la que una virginal Kate Winslet es el objeto del deseo del cura encarnado por Joaquin Phoenix y de Geoffrey Rush, como el autor de Justine.

Los Foster y Hadady también dan cuenta de los tríos que se formaron en torno de Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, quienes desde sus tiempos de estudiantes en la Sorbona establecieron un pacto en el que se basó su relación de más de 50 años y gracias al cual pudieron compartir amantes de ambos sexos, principalmente seducidos por la autora de El segundo sexo, como fue Bianca Bienenfeld. "Lo que tenemos es un amor esencial, pero es una buena idea que también vivamos relaciones amorosas circunstanciales", dijo Sartre a De Beauvoir a los 24 años, citado por los autores estadounidenses.

Un pacto similar habrán hecho John F. Kennedy y su hermano Robert, mucho antes de compartir a Marilyn Monroe.

Triángulos amorososTambién dan cuenta de la trinidad permanente en que vivió el pintor catalán Salvador Dalí, quien prefería observar a su esposa Gala "excitarse con un hombre más joven". Gala, por cierto, mantenía una relación permanente con el poeta Éluard. Otros tríos menos célebres documentados son el del dramaturgo el siglo XVII Jean Baptiste Poquelin Moliére con la actriz Marie Herve Béjart y el conde de Modéne. O los que protagonizaron los filósofos de la Ilustración Voltaire y Rousseau, como cavalieres servantes, el primero con la marquesa de Châtelet y su esposo; el segundo, con la baronesa de Warens y Claude Anet, y más tarde con Sophie d'Houdetot y el marqués de Saint-Lambert. Los autores del Tríos amorosos... afirman que ni Voltaire ni Rousseau habría escrito obras sin sus amantes.

No todo es sexo en los tríos. Los autores refieren también el concepto de ménage à trois metafísico, una unión espiritual o simbólica como la de Sigmund Freud con el ya entonces fallecido filósofo Friedrich Nietzsche, a quien el sicoanalista consideraba su mentor, y la célebre Lou Andreas Salomé, quien había mantenido ya un trío intelectual con el autor de Así habló Zaratustra y su amigo Paul Ree. Muchos años después, entre otras relaciones amorosas Salomé tuvo su affaire con el poeta Rainer Maria Rilke.

Otros ejemplos son el de Robert y Clara Schumann con su invitado permanente, el joven Johannes Brahms, trío que se tradujo en la influencia recíproca que ejercieron ambos músicos en sus obras. Ya en el siglo XX, los poetas Ted Hughes y Sylvia Plath se fundieron con Janet Malcolm, biógrafa de ambos.

Triángulos amorosos. El ménage à trois de la antigüedad hasta nuestros días acumula casi 500 páginas de historias de artistas, políticos o intelectuales cuya trascendencia estuvo ligada a sus tríos amorosos.

A este volumen se suman ahora las once ficciones incluidas en Tríos, con los cuentos españoles 'Escarabajos', de Sara Mesa; 'Isósceles', de Luisgé Martín, 'Trío en Súper-8', de Andrés Barba, 'Carita de Jeanne Moreau', de Marta Sanz; los mexicanos 'Dios compensa', de Juan Villoro; 'Intimidad', de Eduardo Antonio Parra; 'El Lúser', de Yuri Herrera, 'Los Parcos', de Alberto Chimal, 'Súper para uno', de Mariana H; el venezolano 'Tres', de Alberto Barrera Tyszka, y el chieno 'Amor con subtítulos', Isabel Mellado.

Provecho.


FM

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