Adiós reforma de impuestos corporativosLos expertos proponen un “impuesto de destino” y no el residencial ya que el fisco de EU se enfrenta a realidades tales como dónde se encuentra un motor de búsqueda.
“EU cuenta con un sistema de impuestos corporativos que tiene ‘fugas’. Una forma de arreglar esto sería reducir la tasa, pero aplicarla a los ingresos mundiales, a medida que se ganan”.
06:00MARTIN WOLF

El "marco unificado para corregir nuestro inservible código tributario" en la administración Trump es un documento impresionantemente delgado. Aun así podemos hablar de algunas conclusiones: es regresivo; las reducciones en los impuestos de las empresas son enormes, y se perdió la oportunidad de lograr una reforma deseable del régimen fiscal corporativo.

El Centro de Políticas Tributarias estima que las propuestas reducirían los ingresos federales en 2,400 millones de millones de dólares (mdd) en los primeros 10 años: 2,600 millones de mdd en recortes en impuestos a las corporaciones y otros 240,000 mdd que se pierden a través de la eliminación de los impuestos de sucesiones y de donaciones, compensados por 470,000 mdd en mayores ingresos provenientes del impuesto sobre la renta individual.

El cambio más importante, por mucho, se encuentra en la tributación corporativa. En la actualidad, Estados Unidos (EU) grava los ingresos mundiales de las corporaciones estadounidenses con una tasa de 35%, aunque con numerosas deducciones y vacíos fiscales (así como un impuesto estatal promedio de 9%). Estas son las tasas más altas en comparación con cualquier país con altos ingresos. Pero las compañías estadounidenses pagan esta tasa por los ingresos obtenidos en el extranjero (con una deducción por el impuesto extranjero pagado) solo cuando se repatrian.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro de EU, como resultado de esta política, alrededor de 2,500 millones de mdd de las utilidades de las subsidiarias estadounidenses se encuentran en el exterior.

En el lenguaje de los expertos en tributación corporativa, EU cuenta con un sistema de impuestos corporativos basado en la residencia, pero que deliberadamente tiene "fugas". Una forma de arreglar esto sería reducir la tasa, pero aplicarla a los ingresos mundiales, a medida que se ganan. Ya que la administración propone recortar la tasa a 20%, eso parece ser un camino razonable.

Sin embargo, la propuesta es pasar a un sistema "territorial" o "basado en la fuente": sugiere una "exención de 100% de los dividendos de las subsidiarias extranjeras (en las que la matriz estadounidense es dueña de, al menos, una participación de 10%)". Pero conserva aspectos de un sistema que se basa en la residencia, ya que continuará gravando las ganancias extranjeras de las compañías multinacionales estadounidenses a una tasa reducida.

Sin duda se pierde una oportunidad para mejorar la tributación de las corporaciones de manera más eficiente. En su lugar, EU reforzará el altamente problemático giro global hacia la tributación territorial.

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Para ser justos, la globalización complicó mucho la tributación de las corporaciones: dificulta determinar dónde se genera la utilidad; facilita los cambios del lugar de producción y del domicilio de la empresa, y separa la ubicación de las compañías de la de sus accionistas. Además, los avances tecnológicos crearon enormes empresas que poseen poco capital fijo y cuya producción apenas se puede ubicar. ¿En dónde se encuentra un motor de búsqueda?

Por estas razones, los expertos proponen la idea de un "impuesto de destino", en lugar de uno que se base en la fuente o en la residencia. De hecho, esto sería un impuesto sobre el valor agregado (IVA), generado por el capital en las ventas en una jurisdicción dada.

Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes de EU, apoyó esta novedosa idea a principios de año. Pero se descartó, aunque tiene beneficios. Eliminaría las ventajas fiscales de ubicarse en paraísos fiscales y colocaría a las grandes economías de nuevo al mando.

Una empresa puede producir donde quiera, pero pocos de los grandes países pueden evitar vender en ese país. Una objeción para esta propuesta es que el impuesto se impondría sobre las importaciones, con una deducción paralela sobre las exportaciones. Algunos argumentan que esto sería ilegal bajo las reglas de la Organización Mundial de Comercio, ya que, legalmente, el impuesto a las corporaciones es directo y no, como el IVA, indirecto.

Eso es una verdadera lástima, ya que el principio de destino es atractivo. Una alternativa podría ser apegarse a la tributación sobre los ingresos mundiales, sin exención para los ingresos no repatriados, pero a una tasa reducida de impuestos. Esto haría que mudarse a los paraísos fiscales no fuera útil para las compañías que se encuentran en EU. Y EU es lo suficientemente poderoso como para impedir que las compañías cambien su domicilio solo por razones fiscales.

Sin embargo, el cambio que planea EU a un sistema territorial seguramente reforzará la espiral global hacia unos impuestos corporativos cada vez más bajos, estimulados por la competencia de países con bajos impuestos y de paraísos fiscales.

Cuando la desigualdad de los ingresos y la "equidad" son cuestiones tan importantes, la percepción de que el ingreso corporativo se encuentra cada vez más exento de impuestos está destinada a ser políticamente provocadora. Desafortunadamente, parece que se perdió la oportunidad para un cambio radical.


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