José de la Colina¡Alto a la expulsión de libreros de la colonia Roma!Carta de Esmógico City
2014-09-10

En todas las épocas los libros han tenido enemigos, así que no "con ojos como platos" por el asombro, sino con mirada parpadeante por la inquietud, el cronista ha seguido atentamente la embestida (de un telecomentarista dotado de la magia trivializadora de todo y un escritor y ya también telecomentarista, aunque frecuentemente escondido tras del seudónimo Gil Gamés) contra el Fondo de Cultura Económica, la mayor y admirable casa editora del mundo de habla española…

Y al mismo tiempo el cronista ha seguido atentamente los recientes episodios de la guerrita que, desde ya hace años, ciertos funcionaretes del Gobierno del DF mantienen en contra de los libreros de viejo de la colonia Roma. A esos nobles y callejeros comerciantes del ya heroico libro en papel y tinta se les ha ido quitando el piso "romano". Primero los arrojaron de la avenida Álvaro Obregón, luego los expulsaron de la bonita plaza Río de Janeiro, después los barrieron de la tristona plaza Luis Cabrera, para finalmente, ¿finalmente?, arrumbarlos en la misma avenida Álvaro Obregón, pero en esquina con la avenida Monterrey, que es lugar de muy poco tránsito peatonal y por ello de muy escaso número de posibles compradores-lectores.

Así están las cosas en esta ciudad capital de tan pobre, tan lamentable y tan vergonzoso número de librerías, mientras los "libros electrónicos" en tabletas, en teléfonos celulares y en otros adminículos (o como se les llame), propician la venta, generalmente en cafeterías de tipo estadunidense, de, sobre todo, las más triviales novelas dizque románticas y de terror, de "libros de autoayuda" y de chismerío, melodrama social y político y vampirismo en serie.

Por lo pronto, al cronista ya se le dificulta encontrar, en esa misma colonia Roma tan de su corazón y de sus paseos, a uno de los últimos heroicos libreros de viejo, don Fernando Villanueva, con el que mantiene una amistad de domingo en domingo y un asiduo intercambio de libros entreverado con el paladeo de las exquisiteces de la segunda Dulcería de Celaya o de la nevería La Bella Italia, ejemplos de la buena calidad de vida que todavía puede ofrecer uno de los lugares aún considerablemente vivibles de esta Ciudad de México, la cada vez más falseada y envilecida para que merezca el apodo de Esmógico City.

MÁS ARTÍCULOS

  • ¿Y ahora… taxis maricones? 2014-09-03
  • ¿… Y por qué lo llamamos Zócalo?2014-08-27
  • De cómo el cronista está viendo cómo está lloviendo2014-08-20
  • ¿Una vieja pero oportuna canción a Bartola? 2014-08-13
  • ¿Claxoneros y peatones en guerra?2014-08-06